Antes de hacer ninguna pregunta: define qué quieres medir
Cada pregunta de la encuesta debe responder a alguno de tus objetivos de investigación. Si no puedes explicar para qué sirve una pregunta concreta, elimínala. Las encuestas largas tienen peor tasa de respuesta y producen datos que luego no se analizan.
Tipos de preguntas y cuándo usar cada una
Para medir actitudes, opiniones o frecuencias. Es el formato más habitual en ciencias sociales. Asegúrate de que el número de opciones sea impar (para dar opción neutral) y de que los extremos estén claramente etiquetados.
Para variables categóricas: género, nivel de estudios, tipo de contrato. Incluye siempre una opción "otro" o "prefiero no contestar" cuando sea relevante.
Para recoger información cualitativa. Úsalas con moderación en encuestas cuantitativas. Si tienes muchas preguntas abiertas, considera si realmente necesitas un cuestionario o si una entrevista sería más adecuada.
Los errores más comunes en el diseño de preguntas
"¿Con qué frecuencia comes fruta y verdura?" Es una pregunta doble: alguien puede comer mucha fruta y poca verdura. Cada pregunta debe medir una sola cosa.
"¿No crees que el trabajo en equipo mejora los resultados?" La pregunta ya sugiere la respuesta. Las preguntas deben ser neutras.
"¿Usas habitualmente redes sociales?" Qué es habitual para ti puede ser raramente para otro. Especifica: "¿Cuántas veces al día accedes a redes sociales?"
Tamaño de muestra: cuántas respuestas necesitas
Para un TFG de grado, lo más importante no es el número absoluto sino que la muestra esté justificada metodológicamente. Para análisis descriptivos básicos, 50–100 respuestas suelen ser suficientes. Para análisis correlacionales o comparativos, necesitas al menos 30 por grupo o variable analizada.
Tienes que poder argumentar ante el tribunal por qué ese tamaño de muestra es adecuado para tus objetivos. Usa la calculadora de muestra para fundamentar tu decisión con criterios estadísticos.
Antes de distribuir: el piloto
Pasa el cuestionario a cinco o diez personas similares a tu población objetivo y pídeles que señalen cualquier pregunta que les resulte confusa, ambigua o incómoda. Esto cuesta menos de una hora y puede ahorrarte el problema de recibir 100 respuestas a una pregunta que nadie entendió igual.
Consentimiento informado: no lo olvides
Cualquier encuesta que recopile datos de personas necesita un consentimiento informado al principio que explique el propósito del estudio, quién es el investigador, que la participación es voluntaria y cómo se tratarán los datos. Sin esto, tus datos no son éticamente válidos y el tribunal puede cuestionarlos.
Complementa el diseño de tu encuesta con estas herramientas: