La pregunta que más importa: ¿qué política tiene tu universidad?
Antes de nada, busca la normativa específica de tu centro. Algunas universidades prohíben explícitamente el uso de IA generativa. Otras lo permiten con declaración. Muchas están en tierra de nadie normativa. No asumir que está permitido porque nadie te lo ha dicho que está prohibido es un error que puede salirte muy caro.
Busca en la web de tu facultad términos como "inteligencia artificial TFG", "uso de IA trabajos académicos" o consulta directamente con el coordinador de TFGs. Si no hay política explícita, pregunta a tu tutor y deja constancia por escrito de lo que te diga.
Usos que están generalmente aceptados
Usar IA para detectar errores ortográficos, de puntuación o gramaticales es equivalente a usar el corrector de Word. Prácticamente ninguna universidad lo prohíbe.
Pedirle a una IA que organice un esquema a partir de ideas que tú ya tienes, o que te ayude a formular mejor una frase que ya has escrito, es comparable a pedirle ayuda a un compañero.
Usar IA para entender un artículo en inglés o un texto técnico que te resulta difícil es una herramienta de comprensión, no de generación de contenido.
Pedir que la IA genere un borrador de objetivos, un índice tentativo o una lista de hipótesis como punto de partida que tú luego revisas, adaptas y fundamentas es un uso razonable de asistencia.
Usos que pueden considerarse trampa
Pegar texto generado por IA sin modificación ni revisión es plagio en la mayoría de definiciones académicas actuales. Aunque no haya un humano al que plagiar, estás presentando como tuyo un trabajo que no has hecho tú.
Los modelos de IA inventan referencias que suenan reales pero no existen. Incluir en tu bibliografía artículos que no has leído y que puede que no existan es una falta grave de integridad académica.
Los resultados, la interpretación y la discusión son la parte más valiosa de una investigación. Si los genera la IA, no hay investigación. Es el núcleo del trabajo y debe ser tuyo.
Cómo usar la IA de forma que sume valor real
La IA es más útil como asistente de proceso que como generador de contenido final. Úsala para superar el bloqueo inicial, para estructurar lo que ya tienes en la cabeza, para entender fuentes complejas y para pulir la redacción de lo que ya has escrito. El conocimiento, el análisis y el criterio deben ser tuyos.
Si no puedes explicarle a tu tutor por qué tomaste cada decisión metodológica y qué significa cada resultado, es que no dominas el contenido. El tribunal va a preguntarte exactamente eso en la defensa.
Herramientas de IA diseñadas para ayudarte a estructurar y organizar, no para sustituir tu trabajo: